Como alguien lo quizo, aqui esta el post para debatir sobre los cambios. El Lunes claramente va a continuar el tema. Proponemos ser constructivos con los comentarios, porque en verdad, los insultos no contribuyen en mucho... Podriamos adelantar trabajo en argumentar de buena manera, por qué no se deberian hacer ciertos cambios.
Hoy Viernes, seguimos con los rumores, aunque hay algunas noticias que se están confirmando.
Aun asi, está en el derecho de los estudiantes, la libertad de opinión. Las declaraciones oficiales, se podrían publicar después de la Asamblea General del día Miercoles 16, donde se espera que todos den su opinión, así es como lo hemos planteado a los Directores y el Decano, y esperamos que todos entiendan la asamblea como una instancia de discusión y dialogo, donde cualquiera puede plantear sus opiniones, preguntas inquietudes, ABIERTAMENTE.
Hoy Viernes, seguimos con los rumores, aunque hay algunas noticias que se están confirmando.
Aun asi, está en el derecho de los estudiantes, la libertad de opinión. Las declaraciones oficiales, se podrían publicar después de la Asamblea General del día Miercoles 16, donde se espera que todos den su opinión, así es como lo hemos planteado a los Directores y el Decano, y esperamos que todos entiendan la asamblea como una instancia de discusión y dialogo, donde cualquiera puede plantear sus opiniones, preguntas inquietudes, ABIERTAMENTE.
Hola
la verdad es que el tema es super fácil hacerlo rumor, pero, no por eso se deja de pensar al respecto, en las razones del despido de algunos y la permanencia de otros.
siento que habrá que esperar a ver lo que dice Alemparte el miercoles, aunque no lo comparto, pues tiemp ha tenido de sobra para pronunciarse... y si nosotros no lo exigimos ahora, quizás hubieramos tenido que esperar aun más.
ojalá que el Lunes tratemos tambien el tema de Evaluacion Docente; para armar algo que ya empiece a funcionar al terminar éste semestre.
La reunion de alumnos es el LUNES 19 a las 13.30 en la facultad.
Vayan o pudranse en la facultad.
Nos vemos.
Practicamente los rumores ya son ciertos y eso me inquieta.
Como es posible que una persona que apenas hemos visto ¿dos veces? si es que,llegue y tome deciciones asi como asi y que tome como referencia de opiniones a personas de menor rango que el, en verdad me parece irracional.
Ademas para tomar ese tipo de deciciones toma tiempo porque nos afecta tanto a nosotros, que no sabemos que calidad de profesores pretende traer como a los mismos docentes, de los cuales se esta sacando a un plantel casi completo.
Espero que la reunion del lunes demuestre a una facultad organizada y alerta ya que estos cambios no creo que sean beneficiosos para nosotros, ya que nuestra formacion esta en riesgo.
Por otra parte hay que esperar a lo que dira Alamparte el miercoles y sus puntos para una "nueva facultad" los cuales me preocupa.
Nos vemos y asistan el lunes
Aqui va el discurso del decano Alemparte, para que todos los que vayan el Lunes, lo tengan leído:
"Señor Rector, Roberto Guerrero del R.
Señor Vicerrector Académico, Pío Valdés N.
Señor Vicerrector Económico Roberto Correa B.
Señor Secretario General Roberto Salim-Hanna S.
Señor Director de Carrera de Arquitectura, Jorge Morales
Señor Director de Carrera de Diseño, Franchesco Di Girólamo
Señores Profesores Facultad de Arquitectura y Diseño
Alumnos y ex alumnos
Amigos y amigas.
En primer lugar, quisiera agradecer al Rector y al Consejo Académico de la Universidad, por este nombramiento en el cargo de Decano de la Facultad de Arquitectura y Diseño, que es para mí un honor aceptar, a partir del prestigio alcanzado por la Universidad Finis Terrae, desde su fundación en 1988 y que ha alcanzado un alto grado de consolidación, en estos últimos 18 años, dentro del sistema universitario privado en el país.
También, asumir este desafío en lo personal, se constituye en una tarea ardua, paciente y profunda, debido al alto nivel, que la condujo hasta hoy a la Facultad de Arquitectura y Diseño, el Decano y fundador, el Arquitecto Daniel Ballacey, quién me deja una vara muy alta, para liderar la Facultad y en mantener y acrecentar, su ya reconocida trayectoria en la formación de arquitectos y diseñadores para el siglo XXI.
Debo confesarles, que cuando se me presentó la propuesta de ocupar el cargo, fui sorprendido por una parte, ya que correspondía a un momento de mí vida, donde tenía puesta toda mí energía en mí actividad profesional y en un período, que me encontraba más alejado de algunas actividades académicas, que desarrollé especialmente en la Escuela de Arquitectura de la Pontificia Universidad Católica.
También, les puedo manifestar, que lo inesperado de una propuesta de esta naturaleza, o lo aparentemente distante del quehacer al cual he estado abocado en los últimos años, inevitablemente me llevan a reflexionar acerca del motivo de la elección de mí persona, considerando, que hay tantos arquitectos y con mayor experiencia académica que yo, para ocupar el cargo de Decano, más allá del posible reconocimiento a mi trayectoria como arquitecto. Es más, debo manifestarles con toda sinceridad, que además, de no estar en mis planes un cargo como éste, no lo busqué en ningún sentido, lo cual, me llena de gratitud por quienes me pudieron recomendar ante las autoridades de la Universidad y espero no defraudarlos, en esta responsabilidad que me recae y sobre todo ante las autoridades de la Universidad, los profesores, auxiliares y alumnos.
Vaya mí especial gratitud, también a mí socio Patricio Morelli, que sin su generosidad, no hubiera sido posible para mí aceptar este cargo, debido, que a cuando le planteé la oferta, no dudo un instante en reconocerme los méritos, avalarlos como algo positivo para nuestra fructífera comunidad de trabajo y no asustarse frente a la carga mayor de trabajo que pueda recaer en él, que igualmente, intentaré compensar con jornadas de trabajo más largas y una mayor eficiencia en la distribución del tiempo, por que mí compromiso, será equilibrado entre la universidad y nuestra oficina, con la colaboración de los profesores y de nuestros arquitectos asociados de nuestra oficina.
También merece todo mí reconocimiento y cariño, por el apoyo recibido de mí mujer, Claudia de Angelis, quién me alentó a tomar el desafío, entregando parte de su tiempo y de nuestras horas en común, a sabiendas de que el tiempo académico, se extiende con cargo a la vida familiar, desde este inicio, quiero agradecerle a ella, su comprensión y amor.
Por otra parte, cuando acepté el cargo de Decano asumí desde la proposición del Rector, que la Universidad buscaba un liderazgo, que fuera un puente con la realidad de la profesión y pudiera ensamblar esos dos mundos, que en muchos casos se han mantenido en departamentos estancos. En ese sentido, las primeras ideas que surgen, es que la Facultad sea un “laboratorio de la realidad”, un territorio para pensar los fenómenos actuales, pero también, con la voluntad de intervenirlos con realismo y desde la crítica activa y no desde la melancolía y las buenas intenciones de una ingenua utopía.
Más en el trasfondo, quiero entender la señal que subyace tras mi nombramiento y lo que la Facultad espera de su nuevo Decano y, creo tener algunas primeras percepciones, para que con el concurso y respaldo de todos los profesores, podamos interpretar las nuevas demandas para los futuros arquitectos y diseñadores del siglo XXI.
La tarea no es fácil y sobretodo por que los signos de la contemporaneidad son inciertos, para todas las disciplinas del conocimiento y en particular para la Arquitectura y quizás diferente, o en un grado menor para el Diseño. Y no necesariamente, pasa por las expectativas laborales de los futuros profesionales, en que la sobreoferta de éstos es alta, no sólo en nuestros país, si no, como en el mundo en general, lo cual a mí entender, se supera, formando profesionales altamente calificados, poseedores de una amplia cultura y conocimientos, lo que exige de un alto rigor y que será un objetivo a alcanzar en el menor tiempo posible, enfrentando a los alumnos a todo el saber contemporáneo, pero no sólo magnificando los recursos tecnológicos, que nos otorga la computación, si no en un saber, que sea capaz de relacionar el estado del arte en las distintas disciplinas del conocimiento, con nuestro oficio.
Lo anterior, requiere de desescolarizar a los alumnos cuanto antes y que sean proactivos en su autoformación, primero con los rudimentos, muy atrofiados por una cultura prominentemente visual, reeducando los hábitos de la lectura y la comprensión de los textos, para obtener un lenguaje rico, que sea capaz de expresar ideas originales, también, cuando me refiero al lenguaje, quiero decir, a una capacidad de escribir, por cierto, con una correcta sintaxis y ortografía como también: poder construir conceptos propios.
Por otra parte, de entre éstas destrezas elementales y aún cuando existen los programas de dibujo computacional, un arquitecto y un diseñador, deben saber expresar sus ideas a través del croquis y dibujos, ya sea conceptualizando una idea tridimensional o tener la capacidad de captar el espíritu de un espacio determinado, esa “ epojé” fenomenológica del lugar, que es imposible capturar en una fotografía, que no es capaz de discernir sobre lo primordial, como lo puede hacer el ojo y expresarse a través de un dibujo fluido y personal.
El pensamiento abstracto y lógico constituyentes de nuestras disciplinas, obliga a contar dentro de nuestros conocimientos y poder acceder al lenguaje de las matemáticas, las geometrías y la física, no a la manera de resolver operaciones algebraicas, si no, como el punto de enlace más fuerte con la realidad matérica de los objetos que vamos a construir.
El talante de un arquitecto o un diseñador, para nuestro tiempo, a mí modo de ver, debe sobrepasar los códigos de un profesional eficiente y capaz de de resolver los problemas que se le puedan plantear desde los encargos que reciba, más allá de las demandas específicas y debiera llegar a ser un “creador de mundos concretos”, donde se exprese el “ murmullo” de su tiempo y de su sociedad, un intelectual en cuanto a su conocimiento de la cultura, un artista en cuanto a interpretar los actos y el habitar, como el material sustantivo de todo el espacio del hombre y finalmente, un técnico, en cuanto al conocimiento y la capacidad de ejecutar materialmente las ideas.
Existen hoy, nuevas demandas que emanan desde la función pública y privada, tanto para arquitectos y diseñadores y se relaciona con la gestión de los proyectos: desde el ámbito del territorio, las ciudades y sus proyectos arquitectónicos, las empresas para agregar valor a sus productos o la creación de una imagen corporativa. Son todos estos territorios por los cuales debieran poder transitar nuestros alumnos, que se titulen en nuestras aulas, apoyados por estudios de post-grado especializados, para lo cual se les debería abrir el apetito desde nuestra Facultad desde ya y sin ningún complejo. Igualmente esta labor no estará completa, si no existe Investigación y Extensión, que junto a la Docencia, son los pilares de toda Universidad.
El caudal del pensamiento filosófico, científico y artístico contemporáneo, es el sustrato cultural que nos explica la realidad y debemos estar atentos a aquellos acontecimientos, pero es necesario, que aquel se “cuele” a modo de una totalidad o una melodía de fondo y no caer en la tentación de trasladar lenguajes aplicados a las ciencias u otras disciplinas directamente a la arquitectura o el diseño. Quiero ser enfático en esto, ya nuestras disciplinas han dado prueba suficiente a lo largo de la historia, haber podido crear un lenguaje propio, que se afirma en un correlato, de las todas posibilidades de un mundo físico y material y una “sonoridad”, acorde con los ecos de la temporalidad de la obra.
La seducción del traslado de otros saberes, es una provocación constante y positiva, ya que la riqueza de ideas que se producen fuera de nuestros oficios, va generando nuevos paradigmas, pero no necesariamente trasladables mecánicamente a la arquitectura y el diseño. Estas experiencias cuando han sido extremadamente literales, olvidan el propósito originario de la arquitectura y el diseño, en cuanto al habitar en plenitud.
Para ilustrar más vividamente esa relación entre las disciplinas, me remito a una fotografía, que alguna vez he visto, pero que no pude encontrar para esta ocasión, para al menos darles una fecha, pero sí está en algunas de las monografías de Le Corbusier, en que se ve aparentemente un almuerzo veraniego, en algún lugar cerca del Mediterráneo en Francia, en un balneario y en ropas informales se ve: a Picasso con su clásica polera a rayas horizontales, Le Corbusier y Einstein , yo en una ficción personal, incluiría Strawinsky y un poeta a vuestra elección y así, estaría completo el siglo XX. Por un instante imagino esa conversación, bajo un sol meridional, con un buen vino en la mano, seguramente Picasso es el anfitrión. La imagino relajada y nutrida en todo el sentido de la palabra, diversa por las personalidades de los asistentes, pero cada cual en lo suyo, con quién se es, respecto de su saber. Resonantes entre sí, hombres también mundanos y alegres del placer de la vida. No sabemos sobre que hablaron, ni tampoco sabremos si Picasso o Le Corbusier, llegaron a comprender a cabalidad la Teoría de la Relatividad y todos los pasos y procedimientos matemáticos y físicos, pero ya Pablo el pintor, transitaba análogamente por el Cubismo y Corbu, había declarado los cinco principios para una nueva arquitectura y construido la Ville Savoie, como paralelamente estaba ideando El Modulor y todos su sistema de guarismos.
Creo más en este tipo de fraternidades intelectuales, como lo fue la Bauhaus, también para el diseño, que en una especie de trasvestismo, donde se oculta un arquitecto que habla desde otra lengua y a veces impropiamente, cuando nuestra voz tiene su propia autonomía.
Esta es la libertad que hay que ganar sin complejos, directa y escuetamente, sin demasiados silogismos, como cuando se escucha hablar a cualquier gran creador sobre su obra, que es una experiencia que muchos hemos tenido en alguna oportunidad y nos sobrecoge la peculiaridad y autobiografía de su particular mirada.
De la compresión sobre el alcance parcial de nuestra acción, se estará abierto a la pluralidad de los conocimientos y será la base de profundización en las materias de interés de cada alumno ya sea a través de la especialización de Postgrado o en las demandas multidiciplinarias del mundo actual, que exige la participación de ingenieros, geógrafos, economistas, sociólogos, abogados … y todas aquellas actividades que concurran a formar el tejido de la realidad.
Esta interacción con el mundo y su complejidad, nos demanda de una apertura mental extraordinaria, lúcida y oportuna, sin ningún sentido de omnipotencia frente a las demás disciplinas, trabajemos con ellos, trasmitiendo el entusiasmo y la convicción sobre nuestra capacidad sanadora, como lo hacen los médicos, pero anterior a la salud orgánica y así, dar calidad de vida a nuestro entorno. Ser los cauteladores de una buena vida.
No puedo cerrar esta apretada síntesis, sobre las cualidades que debiéramos aspirar de los futuros arquitectos y diseñadores, a los cuales tenemos que formar, sin mencionar la componente relativa al carácter y la voluntad personal, esa reciedumbre necesaria, para afrontar a un mundo, que no necesariamente considera nuestras motivaciones espirituales, estéticas y cualitativas sobre la ciudad y las obras, que nos corresponda realizar, si no a veces todo lo contrario y, así, tendrán que enfrentar una lucha cuerpo a cuerpo, con las dificultades , la desidia y la valoración exacerbada y predominante, de lo cuantitativo sobre lo cualitativo.
Les confieso que esta batalla es sin cuartel y de tiempo en tiempo, las fuerzas opuestas a nuestras aspiraciones, hacen pensar en la deserción o refugiarse en cuarteles menos contingentes y más amables.
Frente a un mundo más complejo, donde las demandas económicas y financieras, tecnológicas, normativas y legales, promocionales y de gestión, más unos plazos imposibles, impuestos desde la lógica de la política y del capital, demandan de un liderazgo sólido y un gran magnetismo personal de los arquitectos y diseñadores, donde la fortaleza, sólo se logra a través de un oficio contundente y creativo, más una enorme cuota de flexibilidad y capacidad de persuasión, además de una ética personal, que se proyecte hacia la sociedad y sus agentes vinculados a nuestro quehacer, lo suficientemente contumaz, que permita equilibrar, nuestra autoridad frente a la obra y de este modo, crecientemente se dignifiquen nuestras profesiones.
Este nuevo perfil del arquitecto y también del diseño en general, a mí entender, se presenta como una gran oportunidad y sí no es asumida por nosotros, vendrán otras disciplinas a invadir nuestro campo de acción, con las consecuencias nefastas, que ya podemos apreciar en nuestras ciudades. Por cierto, no podemos renunciar a esta tarea y “no entrar a la arena a lidiar con este toro indómito”, por unos escrúpulos pseudo artísticos o desde una ideología de carácter pseudo moralista, a veces mesiánica, donde se pretende situar al arquitecto en mayor grado, que en el caso del diseñador, como un redentor, con los parámetros del idealismo propio de los “poetas malditos” de principios del siglo XX., cuando el mundo se mueve ajeno, complejo y plural.
En algunos viajes que trato de realizar lo más frecuentemente posible, al extranjero a visitar las últimas obras de los arquitectos más connotados en el mundo, tanto en Europa, como en los Estados Unidos y próximamente a Asia, no se puede entender el rol preponderante que juegan arquitectos y diseñadores, sin un sentido de sano oportunismo, que es presidido de una impecable gestión, desde las esferas de la política, hasta la capacidad de reinventar todo lo que ya se daba por conocido, hasta en el detalle más pequeño.
Cuando digo oportunismo y para que quede más claro en términos éticos, lo asimilo a la oportunidad que se da en el deporte, de ver el espacio para marcar un gol o ganar un punto, así como sí estuviéramos jugando, con unas reglas del juego dentro de un contexto de una sociedad democrática y de mercado.
Este dilema es igual, para una obra de gran tamaño, o una obra más intimista de autor, con un cliente particular o en el diseño de un libro, en que esa oportunidad, se constituye en una posibilidad que debe ser asumida como única e irrepetible. Esto también, nos lleva a tomar conciencia, que por banal o pedestre que resulte el encargo, dependerá exclusivamente de nosotros, darle un cierto rango y esplendor, dentro de lo que es su propia naturaleza.
Lo anterior, nos demanda de una cierta humildad y nos permite apreciar las virtudes de las obras ajenas, desde el hacer, a veces por modestos logros: una determinada modulación de vanos, una particular partición de una ventana, una innovación en el diseño de un pavimento o una barandilla y también en un refinado diseño del menú de un restaurante, acorde con la presentación de la comida, las indumentarias de la mesa y el diseño de interiores. Nada grandilocuente, ya que la mayor parte de las veces, vamos a trabajar para hombres igual a nosotros, sencillos y sensibles que piden una buena vida, en su ciudad, su casa, su oficina y en todos los objetos de confort que les podamos brindar con nuestra imaginación.
A los alumnos les puedo decir, que no se llenen de ansiedades por obtener logros, sobrecargados de exigencias del “deber ser creativos e inteligentes aquí y ahora”, hagan su labor pacientemente, con sed de aprender, con optimismo y devoción. Estas son carreras que “se cocinan a fuego lento” y les tengo buenas noticias: en nuestro oficio podemos llegar a hacernos viejos, sobre todo, si sabemos conservar la pasión de la juventud. Louis Kahn, hizo su primera obra de real reconocimiento después de los 50 años.
No teman a fracasar, aprenderán más de las experiencias fallidas, que de los éxitos. No se dejen llevar por unas autoexigencias paralizantes, impregnadas de un cierto prurito autoflajelante, que interpreta la realidad, exclusivamente, como un ardid de malas intenciones y lleno de enemigos que conspiran contra con nuestra voluntad de ordenar el caos, es bueno también, saber que tenemos límites.
Mantengan también esa cualidad de la niñez, que es poder darse el derecho, dentro de nuestro trabajo de jugar, serios pero a veces no tanto.
Les contaré una pequeña anécdota personal, hará unos tres años visité a Clorindo Testa, arquitecto y artista plástico argentino, que tenía entonces, 80 años, me recibió muy cordialmente, en su estudio, un día Sábado por la mañana en la Av. Santa Fe esquina de Callao,en Buenos Aires, hablamos de todo, de su pintura, sus últimos proyectos, de los concursos, todo explicado por él, con escuetas palabras y mucho sentido del humor y apoyado toda la conversación, con dibujos rápidos en un enorme block de dibujo y un plumón negro. Cuando salió el tema de los concursos y la cantidad de gente que se involucraba, para que lo ganara un solo equipo de 30 personas de promedio entre: arquitectos, ayudantes, maquetistas, ingenieros, juniors , que multiplicado por 200 oficinas, que concursaban en un concurso importante (no recuerdo cual específicamente) daba una cantidad de 6.000 personas aproximadamente y en ese instante me hizo un croquis de la peatonal de Florida, en Buenos Aires, desde la Plaza San Martín hasta la Av Corrientes, y así, me demostró, que poniendo un tablero de dibujo, uno al lado de otro, separado por 80 centímetros, para corregir por el arquitecto principal, colocados en dos hileras, se cubrían algo así como 6 cuadras, que corresponde prácticamente al tramo antes indicado de la peatonal.
Este es el niño del cual hablo, en el caso de Clorindo, un niño de 80 años, que entre sus esculturas de papier maché, sus provocativas pinturas expresionistas y sus proyectos nuevos, en el magnífico desorden de sus juguetes y vestido elegantemente de chaqueta de twid y corbata, aún siendo un día Sábado, me hablaba con austeridad y una humildad, como si no supiera, que él era Clorindo Testa y me preguntaba, que me motivaba a mí, ir a visitarlo.
Debo manifestarles que vivimos tiempos de mucha incertidumbre y los paradigmas en que sustentaban todas las profesiones, han sido modificados a una velocidad tal, que lo aprendido, rápidamente entra en obsolescencia, tanto es así, en mí experiencia profesional, que desde fines del siglo XX y estoy hablando de ayer no más, desde 1999 hasta hoy, los cambios sucesivos en la profesión, son exponencialmente mayores, en estos últimos seis años aproximadamente, a la suma de todos los 20 años anteriores. Y no sólo, con la introducción de las nuevas tecnologías computacionales tanto en la comunicación y la representación gráfica, además del definitivo advenimiento del imperio de la imagen por sobre cualquier otro lenguaje. Y por otra parte, la introducción definitiva de la variable, de la eficiencia económica con parámetros cuantitativos exhaustivos, introducidos sistemáticamente por las ciencias económicas, en el contexto de una sociedad que adoptó definitivamente y más allá de toda ideología y nuestras propias preferencias, el mercado, impregnando a todos los objetos: edificios, la ciudad, la infraestructura y el territorio, ese trasfondo, donde las unidades de medida de una sociedad para medir su progreso, pasan inexorablemente por esta evaluación del rendimiento económico y la eficiencia de los recursos. Principios sanos, pero cuando son exacerbados y elevados a categorías de carácter absoluto, se pierde el objeto de la vida y que nosotros estamos llamados a cautelar.
Por otra parte, la sociedad post humanista y post estructuralista que nos toca vivir, con fenómenos tan desconocidos hasta ahora, como la desacralización y la creciente invisibilidad de las instituciones, la globalización uniformadora de los hábitos de vida locales, el consumo incentivado desde la economía como motor de un eterno progreso, el calentamiento global, las tribus urbanas que parasitan de las ciudades, el terrorismo religioso, que afecta a personas e infraestructura, la banalidad de la moda que caduca el objeto antes de su aparición, el hedonismo individualista y el escepticismo impregnado de cinismo en el campo del arte y toda aquellos filones del pensamiento contemporáneo, que describen con tanta angustia, pensadores como: Foucault, Derrida , Braudrillard, y otros que nos remiten, a estar asistiendo a un momento crepuscular de la historia y la disolución del hombre, frente a una marea colosal de acontecimientos difusos e ininteligibles.
Frente a la pequeña parte sobresaliente de ese iceberg, que se asoma sobre la superficie y que les puedo mostrar sucintamente en estas líneas, con significados profundos para el planeta, el territorio y fundamentalmente a nuestro modo de habitar humano, se debe estar atentos a los signos de estos nuevos tiempos e inmersos establemente, sobre nuestros pies como en un río torrentoso, en que su velocidad es vertiginosa, extenuante e inaprensible. Ante lo cual, nuestra predisposición debiera estar contagiada de un optimismo pragmático y realista y sobre todo eminentemente ético, desde la libertad de mirar la realidad críticamente.
El optimismo provendrá en cierto modo, de enfrentar el mundo desde nuestro oficio con rigor y creatividad, sin omnipotencia y aguda sensatez.
Los invito a todos a las autoridades de la Universidad, a los profesores y auxiliares y especialmente a los alumnos a participar en esta hermosa tarea, con un alto sentido de gratuidad y entusiasmo, por que sin el concurso de ustedes, como una comunidad de estudio cohesionada, no será posible hacer un aporte a nuestro país y a nuestras queridas disciplinas.
Muchas gracias y a trabajar"
imprimanlo
leanlo
y estudienlo
es la unica forma de tener reales argumentos y poder debatir con fundamentos